| noticia "Ahora sólo hay un lugar seguro para los bandidos: el cielo" Miles de antiguos reclusos andan sueltos por Haití desde que el terremoto destruyera parte de las principales cárceles de Puerto Príncipe. La cárcel que quedó en pie en el barrio de Carrefour está repleta. Y las otras destruidas. Cientos de policías murieron y los presos se han organizado. Ante la inoperancia de una policía demasiado joven y desmotivada, las compañías privadas de seguridad imponen su ley en la calle. Con la connivencia de las autoridades. ver contenido en ELPAÍS.com |
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